¿Seguimos soñando o ya actuamos?

12 Junio, 2015 at 12:15 pm

Centro de acopio de granosUn grupo de campesinos y campesinas, acompañados por el Centro de Estudios Paraguayos Antonio Guash – CEPAG en Paraguay, cree poder hacer algo luego de entender que ellos y ellas no son pobres, sino empobrecidos.

Nuestra realidad es que el Estado está ausente para el pequeño productor minifundario y con simpatía desmedida hacia el agronegocio; en especial del monocultivo de la soja.

Estos compañeros y compañeras se encuentran organizados en la Asociación de Organizaciones Sociales de San Ignacio (AOSSI).

La necesidad de mercados estables
Si bien existen varias experiencias alternativas de venta que indudablemente generan ingresos legítimos a los campesinos -especialmente las ferias-, creemos que muchas no son sostenibles. El mayor obstáculo de la agricultura familiar campesina es el acceso a mercados estables. Esto lo decimos porque en el Paraguay ya se empieza a mirar con otros ojos a estas ferias, exitosas por cierto.
Los inspectores de salubridad, el Ministerio de Hacienda empiezan a verificar las documentaciones legales, permisos municipales, etc. Extrañamente –o no- las gestiones legales para que sectores rurales organizados regularicen su situación, son más complejas.

Yvy Poty: marca campesina propia
Ante esto, las y los integrantes de la AOSSI se encuentran en la aventura de utilizar las leyes existentes para su provecho. Hoy ya cuentan con una marca campesina propia, hecha por ellos, patentada por ellos y para ellos. Esta marca es “Yvy poty”, vocablo guaraní que significa Frutos de la Tierra.
Usando esta marca se están haciendo esfuerzos por conformar redes con otras zonas del país para articular y coordinar la venta asociada bajo una imagen propia, donde por fin el productor pueda decidir cómo y a qué precio vender.

Tras años de experiencia organizativa y de producción agroecológica el sentimiento de poder, se trasforma en el hacer. El sueño de ahora es: construir, administrar, sostener un supermercado campesino que nada envidie a las grandes cadenas multinacionales. La realidad actual es: creen que se puede y van dando un paso tras otro, avanzando para que se concrete. Desafío para el campo y la ciudad
El desafío mediato es que seamos capaces de comprender que la estrecha interrelación entre el campo y la ciudad es uno de los caminos a la seguridad y soberanía alimentaria.

Si el consumidor instalado en la ciudad no valora la comida producida en forma agroecológica en el campo, seguirá consumiendo chatarras que enriquecen a los que excluyen; si el campesino no produce alimentos para el que quiere consumir sano, será absorbido por aquellas compañías que producen chatarras para comer.

El camino es aún largo. Empecemos en las ciudades y terminemos trayendo del campo lo que necesitan en las ciudades…. Topa ñembyahýi, joayhu taheñói topu’ã ñane retã ñañombyatypa ha jasapukái vy’ápe che retãygua (Que termine el hambre, que nazca el amor y que surja una patria unida, donde todos gritemos alegres).

CEPAG es miembro de la Comunidad de aprendizaje y acción para el desarrollo alternativo – COMPARTE.